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Cerca de mi lugar de trabajo, existe un establecimiento en el que desde que tengo uso de memoria, cocinan almendras garrapiñadas. El aroma, al pasar por delante de su puerta se hace ciertamente irresistible y de vez en cuando una, sucumbe a comprar una bolsita. Uno de estos días de verano en que disponía de tiempo y paciencia, necesarias para elaborarlas en casa, me decidí a probar. El resultado fue muy bueno, pero creo que para las pocas veces al año que las como, seguiré dándome el capricho de comprar una bolsita de pascuas a ramos.

Ingredientes:

  • 200 gr. de almendras tostadas y con piel
  • 250 gr. de azúcar
  • 250 ml. de agua
  • 6 gr. de azúcar avainillado

Elaboración:

Ponemos en una cazuela baja el agua, los azúcares y las almendras. Calentamos a fuego medio hasta que el almíbar (el azúcar se ira disolviendo y tomará la mezcla un color tostado) empiece a hervir y salga espuma.,

Cuando se llene de espuma, bajamos el fuego, lo máximo que permita que el hervor se mantenga, pero que evita que suba la temperatura del almíbar. Removemos con una cuchara de madera continuamente mientras el almíbar se reduce. El agua irá evaporándose hasta que el almíbar coja un aspecto arenoso y seco.

Llegados a ese punto, sin dejar de remover constantemente, subimos el fuego un punto para que el azúcar caramelice poco a poco (si lo hace rápidamente las almendras se pegarán). Las almendras empezarán a garrapiñarse y el caramelo las ira envolviendo, quedando sueltas.

Cuando adquieran el punto necesario y tengan el aspecto de las de las fotos, las sacaremos y colocaremos sobre un papel de hornear. Con cuidado de no quemarnos, pasados unos minutos, separaremos las que se hayan quedado unidas.

Dejamos que se enfríen y disfrutamos de ellas.

Notas:

  • El caramelo alcanza una gran temperatura por lo que debemos tener cuidado mientras cocinamos.

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