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Los bizcochos de Soletilla siempre han tenido un hueco en mi casa, bien para desayunar, mojandolos en café, o con un buen chocolate un domingo por la mañana. Al no llevar grasa en su elaboración, resultan ligeros y tienen un sabor suave muy característico. La receta no tiene complicaciones, solo tendremos que acordarnos de añadir las claras montadas y la harina con movimientos suaves, y como resultado obtendremos unos bizcochos de soletilla mas blanditos y tiernos que los que habitualmente compramos.


Ingredientes (para 30-35 bizcochos):

  • 3 huevos
  • 140 gr. azúcar
  • 100 gr. harina leudante (repostería)
  • Azúcar glas para espolvorear

Preparación:

Separamos las claras de las yemas de huevo y batimos estas últimas con 70 gr. de azúcar hasta que dupliquen su volumen y blanqueen.

En otro bol, batimos las claras a punto de nieve con otros 70 gr. se azúcar, hasta conseguir un mengue duro. Agregamos poco a poco el merengue a las yemas batidas, realizando movimientos envolventes con una espátula. Integraremos bien la mezcla antes de una nueva adición.

Agregamos la harina tamizada, mezclando con movimientos envolventes, suavemente, sin revolver.

Una vez realizada la mezcla de todos los ingredientes, la introducimos en una manga pastelera. Con una boquilla redonda de tamaño mediano, hacemos los bizcochos en una placa de horno cubierta con papel de horno. Espolvoreamos con azúcar glas con ayuda de un colador, esperamos hasta que se humedezca (un minutillo) y volvemos a espolvorear.

Horneamos a 180º aproximadamente 10 minutos, hasta que adquieran un color dorado (es recomendable vigilar este paso ya que se hacen muy rápidos). Sacamos del horno y dejamos enfriar antes de separarlos del papel.

Nota:

  • Es importante para mantenerlos frescos guardarlos en un envase hermético para evitar que se sequen y sacarlos cuando se vayan a consumir, preferiblemente no dejando pasar mas de 3 días desde su elaboración.