Seleccionar página

Hay gente pequeña con la que es dificil acertar, mas si no estan acostumbrado a comer de todo. Es entonces cuando podemos tirar de los macarrones que gustan a casi todos y ademas son rápidos y sencillo de preparar. Lo especial de esta receta es la mezcla de quesos, ricotta, mozarella y parmesano cuyos sabores se mezclan al gratinar la pasta en el horno. En mi caso le he añadido un toque de albahaca, ya que es una hierva aromática con la que siempre cuento en casa y cuyo aroma me encanta.

Ingredientes

  • 300 gr. de macarrones
  • 100 gr. de queso ricotta
  • 1 yema de huevo
  • 225 gr. de Queso parmesano, rallado
  • 1/2 cucharadita de nuez moscada
  • 1 cucharada de Perejil picado
  • 1 vaso de salsa de tomate
  • 120 gr. de queso mozzarella fresco
  • Sal y pimienta, al gusto
  • Albahaca fresca
  • Aceite de oliva

Elaboración:

Cocemos la pasta en una cazuela con abundante agua siguiendo las indicaciones del fabricante.

Mientras, mezclamos en un bol grande el queso ricotta, la yema de huevo, la mitad del queso parmesano rallado, la nuez moscada y el perejil. Lo salpimentamos al gusto.

Una vez escurrida la pasta la añadimos a la mezcla anterior y revolvemos bien.

Calentamos la salsa de tomate y la añadimos a la mezcla junto con la mozzarella.

Precalentamos el horno a 220ºC y untamos una fuente de horno con aceite de oliva virgen.

Vertemos la mezcla de pasta en la fuente y alisamos la superficie con una espátula. A continuación, espolvoreamos con el resto del queso parmesano. Horneamos aproximadamente 15 minutos. Dejamos que se temple un poco y espolvoreamos con albahaca fresca antes de servir.

Notas:
Las porciones de cada queso son aproximadas. Podéis jugar aumentando la cantidad del que mas os guste o añadir otro 😉