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Si hay algo que me gusta de comer en un chino, es degustar el pan chino o mantou blanco. Con una miga suave y esponjosa, este pan dulce cocido al vapor es verdaderamente adictivo. Me resulta interesante tanto para acompañar las comidas, como para saborearlo solo o como dulce con el café. Esta pasada semana cuando volví a probarlo, me entró curiosidad por saber que tipo de elaboración requería. No lo vi demasiado complicado así que me anime a probar y el resultado fue para repetir.

Ingredientes (4 panecillos):

  • 250gr de harina de fuerza
  • 60gr. de azúcar
  • 2 gr. de levadura de panadería
  • 2 y 1/2 cucharadas de manteca de cerdo fundida
  • 125 ml. de agua templada
  • Aceite de oliva

Elaboración:

En un bol, colocamos la harina, el azúcar y la levadura y mezclamos bien. A continuación, añadimos la manteca fundida y el agua templada y amasamos con ayuda de una amasadora o robot de cocina hasta obtener una masa homogénea.

Tapamos la masa y la dejamos reposar en un lugar templado hasta que duplique su volumen. En mi caso lo deje reposar toda la noche.

Enharinamos una superficie y colocamos la masa sobre ella. Dividimos la masa en 4 partes mas o menos iguales y estiramos con ayuda de un rodillo cada una de ellas hasta lograr una tira alargada.

Pintamos con manteca la superficie de cada tira y después enrollamos la masa de principio a fin. Podemos darle diferentes formas, probé varias, pero esa es una se las mas sencillas y entendibles. Introducimos los rollitos en cuencos engrasados y dejamos leudar entre 40 y 50 minutos.

Mientras, ponemos agua a hervir en una olla. Una vez que hierva bajamos el fuego, manteniendo el hervor y colocamos los panecillos con el extremo de masa exterior hacia abajo sobre una rejilla o accesorio para cocinar al vapor. Tapamos con una tapa de manera que tengan espacio para crecer y cocinamos al vapor 15 minutos (sin que toquen el agua).

Después, los introducimos en la freidora con aceite bien caliente unos minutos hasta que doren.

Notas:

  • Si la fritura final también quedan sabrosos aunque sin el color al que estamos acostumbrados cuando los compramos.

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