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El pan es mi asignatura pendiente en la cocina y me he propuesto meterme de de lleno con ella el próximo mes. Hasta el momento, quizá por pereza, solo me he atrevido con un par de recetas, entre las que se encuentra la de hoy. Estos panecillos caseros son deliciosos tanto para preparar un bocadillo como para degustarlos en el desayuno con aceite o con mantequilla y mermelada. Los ingredientes son sencillos, asi como los pasos a seguir para elaborar primero la masa madre y mas tarde el pan.

Ingredientes (18-20 panecillos):
Para la masa madre:

  • 180 gr. de harina de fuerza
  • 100 ml. de agua
  • 10 gr. de levadura fresca de panadería
  • 1 cuchilla de azúcar

Para la masa de pan:

  • 430 gr. de harina de fuerza
  • 260 gr. de agua templada
  • 30 gs. de levadura prensada fresca de panadería
  • 50 gr. de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharilla de sal

Elaboración:

Para realizar la mas madre, ponemos la harina junto con la levadura desmenuzada y el azúcar en un bol. Añadimos el agua, y mezclamos bien hasta formar una masa. Tapamos con papel film y dejamos reposar a temperatura ambiente hasta que doble su volumen, cerca de una hora.

Una vez lista la masa madre, le añadimos el resto de ingredientes necesarios para la masa de pan excepto el aceite. Trabajamos la mezcla manualmente, Añadimos poco a poco el aceite y seguimos trabajando hasta conseguir una masa elástica y flexible.

Sobre una encimera aceitada, amasamos con las manos y estiramos la masa hasta obtener un espesor de unos 2 centímetros y la dejamos reposar un par de horas. Pasado ese tiempo, dividimos la masa en trozos mas o menos similares y les damos forma.

Precalentamos el horno a 180º con un recipiente de agua en la parte baja.

Colocamos los panecillos en la bandeja de horno engrasada con suficiente espacio entre ellos y con la punta de un cuchillo les hacemos unos cortes para que salga el aire de su interior. Esparcimos harina por encima y horneamos cada tanda unos 20 minutos.

Notas:

  • Es importante trabajar bien las masas y dejarlas reposar el tiempo necesario. Las prisas no son buenas.