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Llegado el fin de semana, en casa siempre tienen a reclamar alguna hamburguesa casera o pizza y por eso siempre intento tener alguna base casera guardada en el congelador. Las bases para pizza resultan sencillas de hacer y una vez puesta en faena, aprovecho a elaborar masa para 3-4 bases, como la que os puse hace tiempo en el blog. Esta vez y visto que las verduras esta semana habían escaseado en la dieta, decidí combinar espinacas con jamón serrano. Junto con el sabor del queso mascarpone y el glaseado balsámico, todos disfrutaron de esta pizza casera.

Ingredientes:

  • 1 base de pizza
  • 160 gr. de jamón (en lonchas finas)
  • 160 gr. de queso mascarpone
  • 2 puñados de espinacas
  • 1 cucharada de azúcar
  • 240 ml. de vinagre balsámico
  • 1 / 2 cucharada de mantequilla
  • Aceite de oliva

Elaboración:

En un cazo combinamos el vinagre balsámico y el azúcar y cocinamos a fuego medio-alto, revolviendo frecuentemente para que el azúcar se disuelva, y hasta reducirse 1 / 3. Entonces apagamos el fuego y añada la mantequilla, removiendo hasta que se derrita.

Precalentamos el horno a 220º.

Estiramos la base de la pizza en una superficie enharinada y la colocamos después en la bandeja del horno sobre papel sulfurizado. Esparcimos el queso mascarpone en la superficie uniformemente y cubrimos con el jamón. Horneamos durante aproximadamente 8 minutos.

Retiramos del horno y añadimos las espinacas. Volvemos al horno esta vez por 3-4 minutos hasta que la masa esté dorada y el queso burbujee.

Sacamos del horno y rociamos con la mezcla balsámica y unas cotas de Aceite de oliva virgen extra.

Notas:

  • Las medidas de jamón y queso mascarpone son orientativas y dependerán del tamaño de la base de la pizza.

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