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El queso fresco de cabra siempre me ha gustado, al igual que la inmensa mayoria de los quesos. Es un alimento que como postre admite muchos acompañamientos como membrillo, compotas de frutas o miel y nueces. Últimamente me he hecho cómoda y lo compro envasado, pero algún día me animaré a hacerlo como me enseñaron en casa, y aprovecharé para poner aquí tanto la receta como el resultado. En este caso he acompañado el queso de cabra de una sencilla compota de arándanos con un toque de vainilla.

Ingredientes:

  • Queso fresco
  • 1 medida de arándanos
  • 1/2 medida de azúcar
  • 1/4 medida de zumo de manzana
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla

Elaboración:

Según lavamos los arándanos los vamos metiendo en una cazuela. Añadimos el zumo de manzana y el azúcar y mezclamos bien hasta que éste se disuelva.

Calentamos hasta que hierva y después bajamos el fuego, cocinando la mezcla a fuego lento durante 15 minutos, removiendo de vez en cuando.

Pasado el tiempo de cocción, cuando veamos que la compota ha espesado, añadimos la esencia de vainilla y mezclamos. Apagamos el fuego y dejamos que la compota se enfríe

Servimos el queso con la compota fría por encima.

Notas:

  • Podemos conservar la compota en la nevera en un recipiente hermético varios días.
  • He indicado por medidas la receta de compota para que cada cual pueda hacer la cantidad que crea necesaria.

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