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Estos sencillos scones son un bocado riquisimo recién hechos a media tarde junto a una taza de café o te. Con un color y sabor suaves, abiertos por la mitad, templados y untados con un poco de mantequilla y mermelada, resultan irresistibles. Este panecillo individual con mucha tradición en Reino Unido y Escocia está elaborado con harina, mantequilla y levadura como ingredientes base son normalmente dulces y habitualmente se acompañan de frutas y confituras. La receta que seguró repetiré pertenece al blog ‘Once upon a chef‘, que merece la pena visitar.

Ingredientes (8 scones grandes):

  • 2cups de harina de reposteria
  • 1 cucharada de polvo de hornear (levadura royal)
  • 3 cucharadas de azúcar
  • 3/4 cucharaditas de sal
  • 5 cucharadas de mantequilla fria
  • 1 huevo
  • 158ml. de nata 35%
  • 1huevo + azúcar para cubrir

Elaboración:

Combinamos la harina de repostería, la sal, la levadura y el azúcar en un bol grande.

Precalentamos el horno a 220ºC.

Agregamos la mantequilla cortada en trozos y fría y mezclamos bien con ayuda de un tenedor, bien con las manos. No os preocupéis si quedan grumos pequeñitos de mantequilla y harina, es normal.

En un tazón batimos el huevo ligeramente y agregamos la nata, combinando ambos ingredientes. Añadimos al bol y mezclamos todos los ingredientes hasta que se compacten en una masa pegajosa.

Enharinamos una superficie plana y trabajamos la masa en ella hasta conseguir una bola de masa trabajable (menos pegajosa ya).

Amasamos y aplanamos la masa en forma de círculo hasta un groso de 1,5 cm. aproximadamente. Cortamos el círculo en 8 triángulos que traspasamos a una bandeja de horno con papel sulfurizado.

Untamos los triángulos ligeramente con huevo batido y se espolvorean de azúcar.

Horneamos unos 12-14 minutos, hasta que la parte superior tome un color dorado y firme.

Notas:

  • Podéis conservarlos a temperatura ambiente en una lata herméticamente cerrados un par de días.

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